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Cacao y El Niño: el drenaje se convierte en la primera línea de defensa productiva

El exceso de agua obliga a los cacaoteros a tratar el drenaje como infraestructura productiva frente a un posible episodio de El Niño.

Redacción Agrilyser4 minArtículo estándar
Mano de productor sosteniendo una mazorca madura de cacao en una plantación
Foto de archivo: Pixabay / Pexels

La adaptación climática se juega, cada vez más, a nivel de finca, y los cacaoteros de la costa ecuatoriana lo están demostrando en tiempo real. Ante la llegada del fenómeno de El Niño, los productores activan medidas para contener el exceso de agua, principal amenaza para la sanidad y el rendimiento del cultivo en un año en que los precios internacionales del cacao han estado especialmente firmes.

La exposición es considerable. Unas 3.1 millones de hectáreas de cultivos se ubican en zonas de susceptibilidad alta o media en las provincias costeras, y solo en Los Ríos se cosecharon 111,887 hectáreas de cacao, según el dato a 2023 citado en el reporte. El riesgo está cuantificado: el rendimiento podría caer desde los 30 quintales por hectárea habituales hasta 10–15 en condiciones de estrés, con pérdidas potenciales de hasta 15%.

Frente a ese escenario, la respuesta es notablemente práctica y de bajo costo: mejora de drenajes con zanjas manuales o maquinaria, poda y limpieza de plantas para reducir enfermedades fúngicas, y canalización estratégica en los puntos de acumulación de agua. "El cacao necesita sol, menos agua. Si tenemos más agua, más se daña", resume el productor Teófilo Briones. El contexto de mercado añade urgencia: el quintal se cotizaba entre US$200 y US$230 a inicios de septiembre, según el mismo reporte, lo que vuelve cada punto de rendimiento perdido especialmente costoso.

La lección es transferible a toda la franja tropical, Centroamérica incluida. La resiliencia climática empieza antes de las lluvias, con inversión preventiva en manejo del agua y sanidad vegetal. Es una inversión de retorno inmediato: proteger el rendimiento en un año de precios firmes es, en la práctica, la decisión financiera más rentable de la temporada, muy por encima de cualquier ampliación de superficie.

El episodio también desmonta un mito útil: que la adaptación climática exige siempre tecnología costosa. Drenaje, poda y planificación —conocimiento aplicado a tiempo— pueden marcar la diferencia entre una cosecha protegida y una pérdida evitable. Lo que se requiere es, ante todo, asistencia técnica y anticipación, dos activos que los sistemas de extensión pública y privada deberían estar entregando justo ahora.

Para los países cacaoteros y cafetaleros de Centroamérica, expuestos al mismo patrón de lluvias extremas, el caso ecuatoriano funciona como ensayo general. La gestión del agua a nivel de parcela se consolida como la competencia agronómica decisiva del trópico, y quien la domine protegerá márgenes que el clima, cada vez más volátil, amenaza con erosionar.

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Qué significa para quien decide

En el trópico, la próxima ventaja competitiva será la capacidad de gestionar el agua antes de que caiga. Ahí se separa el productor que anticipa del que espera.

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